¿Nos podríamos deshacer de la basura nuclear lanzándola al Sol?

En teoría, la idea parece buena. Sin embargo, resultaría demasiado arriesgado. Todas las agencias y firmas privadas han tenido problemas en sus lanzamientos, aunque se invierta mucho dinero en ello. En marzo de 2011, por ejemplo, un transporte relativamente simple para el lanzamiento del satélite Glory de la NASA, valorado en 424 millones de dólares, cayó finalmente en el océano Pacífico. Otros se han incendiado en la atmósfera.

¿Os imagináis lo que pasaría si el transporte llevara unos cuantos cientos de kg de uranio? Si se incendiara en las alturas, podría quedar suspendido durante meses en la atmósfera, llenando la Tierra de basura radiactiva.

Además, también sería muy caro transportar tanto peso al espacio. Cada año, las centrales nucleares europeas generan 550 metros cúbicos de basura radiactiva: un volumen en el que cabrían 550.000 litros de agua. Un solo ciudadano español produce cuatro gramos anuales de estos desperdicios atómicos, por el mero hecho de utilizar la red eléctrica. Las centrales nucleares españolas almacenaban 3.370 toneladas de combustible de uranio gastado en 2005, según los datos de la empresa pública que los gestiona, Enresa.

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