4.700 asteroides potencialmente peligrosos

Ubicación de los PHAs estudiados por NEOWISE. Crédito: NASA/JPL-Caltech.
Ubicación de los PHAs estudiados por NEOWISE. Crédito: NASA/JPL-Caltech.

Los resultados indican que hay aproximadamente 4.700 asteroides cercanos a la Tierra con órbitas próximas a la de nuestro planeta y diámetros superiores a 100 metros.
Las observaciones del telescopio WISE (Wide-field Infrared Survey Explorer) de la NASA han llevado a la mejor estimación hasta la fecha de la población de asteroides potencialmente peligrosos de nuestro Sistema Solar. Los resultados revelan nueva información sobre su cantidad total, orígenes y el posible peligro que representan.

Los asteroides potencialmente peligrosos (“potentially hazardous asteroids”, PHAs) son una subcategoría del grupo de asteroides cercanos a la Tierra (“near-Earth asteroids”, NEAs). Los PHAs tienen las órbitas más cercanas a la Tierra, aproximándose a menos de 8 millones de kilómetros, y son lo bastante grandes para pasar a través de la atmósfera de la Tierra y causar daños a escalas regionales o mayores.

Los nuevos resultados provienen de la parte de la misión WISE que se dedica a la ‘cacería’ de asteroides, conocida como NEOWISE. El proyecto estudió 107 PHAs para hacer predicciones sobre la población completa como un todo. Los resultados indican que hay aproximadamente 4.700 PHAs, más o menos 1.500, con diámetros mayores de 100 metros. Se estima que, hasta ahora, de un 20 a 30% de estos objetos han sido encontrados.

Aunque las estimaciones anteriores de PHAs predecían cantidades similares, eran aproximaciones. NEOWISE ha generado una estimación más exacta de la cantidad total y tamaños de estos objetos.

“El análisis de NEOWISE nos muestra que hemos tenido un buen comienzo en la búsqueda de aquellos objetos que realmente representan un peligro de impacto con la Tierra”, dijo Lindley Johnson de las Oficinas Centrales de la NASA en Washington, D.C. “Pero tenemos muchos más por encontrar, y se necesitará un esfuerzo concentrado durante el siguiente par de décadas para encontrar todos aquellos que podrían causar daños serios o ser el destino de una misión en el futuro”.

El nuevo análisis también sugiere que casi el doble de PHAs de lo que se pensaba anteriormente es probable que residan en órbitas de “baja inclinación”, las que están más alineadas con el plano de la órbita de la Tierra. Además, estos objetos de baja inclinación parecen ser algo más brillantes y pequeños que los otros NEAs que pasan más tiempo lejos de la Tierra. Una posible explicación es que muchos de los PHAs pueden haberse originado a partir de una colisión entre dos asteroides en el cinturón principal que se encuentra entre Marte y Júpiter. Un cuerpo mayor con una órbita de baja inclinación puede haberse roto en el cinturón principal, provocando que algunos de los fragmentos se desplazaran hacia órbitas más cercanas a la Tierra y, finalmente, se convirtieran en PHAs.

Ilustración de las órbitas de la Tierra, PHAs y NEAs. Crédito: NASA/JPL-Caltech.
Ilustración de las órbitas de la Tierra, PHAs y NEAs. Crédito: NASA/JPL-Caltech.

Los asteroides con órbitas de baja inclinación tendrían mayor probabilidad de encontrarse con la Tierra y serían más fáciles de alcanzar. Los resultados, por tanto, sugieren que más objetos cercanos a la Tierra podrían ser utilizados para futuras misiones robóticas o humanas.

“El proyecto NEOWISE de la NASA, que no fue planeado originalmente como parte de WISE, ha resultado ser unorme premio”, dijo Amy Mainzer del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA en Pasadena, California. “Todo lo que podamos aprender sobre estos objetos nos ayuda a comprender sus orígenes y destinos. Nuestro equipo se sorprendió al encontrar una sobreabundancia de PHAs de baja inclinación. Dado que tienden a hacer aproximaciones más cercanas a la Tierra, estos objetivos pueden proporcionar las mejores oportunidades para la próxima generación de exploración robótica y humana”.

El descubrimiento de que muchos PHAs tienden a ser brillantes dice algo sobre su composición; es más probable que sean rocosos, similares al granito, o metálicos. Este tipo de información es importante para evaluar el potencial riesgo que estas rocas espaciales representan para la Tierra. La composición de los cuerpos podría afectar la rapidez con que se queman en nuestra atmósfera si ocurriera un encuentro.


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