Hackear la mente de Hawking

'Hackear' la mente más brillante del mundo debe ser sin duda un honor para los científicos de la Universidad de Standford, quienes están desarrollando un dispositivo que permitiría leer la mente de Stephen Hawking.

El dispositivo, a pesar de no tener nada que ver con Apple, ha sido bautizado como iBrain. La tecnología siempre ha estado de parte de Hawking haciendo que, muy a pesar de su enfermedad, pueda comunicarse con el mundo. En esta ocasión el dispositivo desarrollado por los científicos de Standford podría ayudarle a comunicarse mediante la lectura de sus ondas cerebrales.

Stephen Hawking padece una enfermedad motoneuronal degenerativa que le ha ido dejando, con el paso de los años, totalmente paralizado. Conforme ha ido pasando el tiempo, la mente más brillante del mundo se ha adaptado a las limitaciones que su cuerpo le ofrecía. Primero se comunicaba con los dedos. Después, pasó a hacerlo con los músculos de sus mejillas. En la actualidad trabaja codo con codo con su colega Philip Low, científico que dirige el proyecto de iBrain y intentará que la movilidad no nos impida comunicarnos con el genio: buscará la conexión con sus ondas cerebrales.

¿CÓMO FUNCIONA IBRAIN?

El dispositivo, que está siendo desarrollado por la empresa NeuroVigil, registra la actividad cerebral de un único punto en el cuero cabelludo. Su objetivo principal es evitar que la comunicación dependa principalmente de movimientos físicos, por lo que está desarrollada para traducir las ondas cerebrales en "palabras". Consiste en un escáner portátil que mide en tiempo real la actividad eléctrica del cerebro del paciente. Una de las ventajas es que permitirá realizar patrones de cada paciente para identificar sus gestos, siendo más fácil de usar y más cómodo para aquellas personas que hayan perdido la movilidad total y estén plenamente conscientes.

En pruebas preliminares que se han realizado, los investigadores pidieron a Hawking que se imaginara moviendo las manos y los pies. El equipo fue capaz de identificar lo que Hawking estaba imaginando por los registros de su actividad cerebral.

RESULTADOS MUY PRONTO

Según la pasada conferencia Memorial Francis Crick celebrada el 8 de julio con Hawking en Cambridge, el equipo de Standford espera desarrollar la tecnología necesaria para que Hawking pueda utilizar los movimientos imaginados para instruir al ordenador para escribir o pronunciar palabras. Según declaró Low en una entrevista para San Diego News: “Esto es muy emocionante para nosotros, ya que permite tener una ventana al cerebro. Estamos construyendo tecnología que permitirá a la humanidad tener acceso al cerebro humano por primera vez”. La aplicación fue desarrollada en un principio para ayudar a afectados de apneas del sueño, autismo o depresión, pero iBrain ha ido mucho más lejos.

Este nuevo dispositivo ayudaría a miles de personas que se encuentran hoy inmovilizadas y sin poder hablar por diferentes causas y plenamente conscientes, a relacionarse con el mundo exterior.

Los aliens según Hawking

Stephen Hawking, una de las mentes más brillantes de nuestro tiempo, confiesa que cree en la existencia de extraterrestres. Eso no significa que se tome en serio las supuestas fotos de avistamientos de ovnis, sino que: “Para mi cerebro matemático, es una cuestión numérica aceptar la posibilidad de que la existencia de seres alienígenas sea real. El desafío consiste en tratar de averiguar cómo serían”, explica.

 

Alienígenas voladores

 

Hawking se ha dado el gusto de dejar volar su imaginación y especular (sobre bases científicas) cómo serían esos hipotéticos habitantes de otros mundos. El científico ha basado sus hipótesis en la existencia de tres tipos de ecosistemas que podrían tener vida. El primero sería un mundo similar al nuestro, aunque con una gravedad menor, lo que permitiría que los depredadores volaran para atacar a sus presas, gigantescos herbívoros que tendrían la habilidad de trepar por paredes verticales, debido a la baja gravedad y a sus patas acabadas en ventosas.

El segundo ecosistema concebido por el sabio sería un mundo subterráneo. En un planeta completamente congelado, podría existir un océano bajo la superficie. Sería un hábitat en perpetua oscuridad en el que vivirían seres muy parecidos a los peces abisales.
 

 

¿Serán listos?

 

La tercera hipótesis es la más audaz. En la superficie de ese mundo dominado por fríos extremos, la vida tal y como la conocemos no sería posible. Por eso, Hawking considera posible que existan seres con una composición química y orgánica distinta de la nuestra, y basada en el hidrógeno líquido y en el silicio.

¿Pero existiría vida inteligente? Hawking no lo descarta, aunque lo considera estadísticamente menos probable. “Pero si existiera”, afirma, “lo mejor sería no tener contacto con ella. Las consecuencias para nosotros serían funestas, como lo fue para los indígenas americanos la llegada de los europeos”.

 



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