Viento iónico y campos acústicos para apagar incendios

Apagar un incendio requiere que sea hecho de forma rápida “y” segura, dos cosas que no suelen mezclarse muy bien en una situación de emergencia. Los métodos convencionales siguen siendo agua y químicos especializados, lo cual en algunos casos representa un problema, porque lo primero puede no estar disponible, y lo segundo puede ser nocivo para quienes intentan apagar el incendio. Allí es en donde entran nuestros viejos amigos de DARPA con su inagotable fuente de ideas, y aunque se trata de una prueba de concepto con múltiples desafíos para llevarlo a la práctica, han logrado extinguir llamas usando sonido y electricidad.


La gente de DARPA comienza su explicación con un dato muy llamativo: En el año 2008, un incendio a bordo del portaaviones USS George Washington tuvo una duración de doce horas, causando cerca de setenta millones de dólares en daños. Con los múltiples avances tecnológicos que hay en estos días es sorprendente que algunos incendios sean tan difíciles de controlar, y que duren tanto tiempo. El caso del portaaviones es mucho más complejo, ya que por dentro son un verdadero laberinto, y los métodos convencionales para controlar incendios se vuelven poco eficientes, más allá del intenso entrenamiento que reciben aquellos que sirven en una nave de ese tipo. Por esta razón, DARPA inició el Programa “Instant Fire Suppression”, destinado no sólo a lograr un entendimiento más profundo del fuego, sino a desarrollar métodos alternativos para combatirlo.



Lo que acaban de ver en el primer vídeo es lo que DARPA llama “viento iónico”. En esencia, se trata de un electrodo portátil con la capacidad de extinguir pequeñas llamas generadas por gas metano y algunos combustibles líquidos. El electrodo genera un campo oscilante, el cual lleva a la creación de una serie de “chorros” que separan la fuente de combustible de la zona de combustión, apagando el fuego. Aunque el vídeo demuestra su funcionamiento, DARPA admite que no es aplicable en todos los casos, como por ejemplo, una pequeña llama basada en heptano (un solvente de rápida evaporación, muy utilizado para quitar etiquetas y otros adhesivos).



El segundo vídeo explora el uso de un campo acústico. A cada lado de la llama hay un parlante emitiendo una frecuencia específica. DARPA explica que el primer paso del campo acústico es aumentar la velocidad del aire, haciendo que el “horizonte” de la llama (allí donde se realiza la combustión) se vuelva más delgado. El segundo paso es que el sonido altera la superficie del charco de combustible, provocando así una aceleración en su vaporización, que hace a la llama más ancha, pero reduce su temperatura, llevando eventualmente a su apagado. Ahora, el gran desafío que tiene DARPA por delante es convertir a estas dos técnicas en dispositivos listos para ser usados en situaciones de emergencia. Creo que el “extintor sónico” parece más viable, pero habrá que esperar para ver si eso es cierto.


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