Conciencia humana sobre un cerebro artificial, ¿en 30 años?


Sería un cambio permanente para nuestra especie. Ciencia, religión, filosofía... se necesitarían nuevas definiciones, nuevos parámetros, nuevas ideas. El tiempo perdería su rol fundamental y limitante. La ciencia ficción ha coqueteado con esto en múltiples ocasiones, pero no nos engañemos: Hay gente que está trabajando para alcanzar la inmortalidad. La respuesta tal vez sea biológica o cibernética, pero para el magnate de los medios ruso Dmitry Itskov y su “Iniciativa 2045”, el momento de comenzar es ahora. Con el desarrollo y la investigación suficiente, un ser humano pasaría de su cuerpo de carne y hueso a avatares holográficos con transferencia completa de conciencia en apenas treinta años. ¿Inevitabilidad tecnológica, o un simple bulo propagandístico?



La ladrona Valeria en la adaptación de “Conan el Bárbaro” le hizo una pregunta a sus compañeros antes de saltar de la torre: “¿Quieren vivir para siempre?” El amigo Freddie, con su particular voz, nos hizo explorar otro ángulo de esa misma duda al preguntar: “¿Quién quiere vivir para siempre?”. La muerte es algo común para todos los organismos, y aunque se especula que algunas especies pueden alcanzar la inmortalidad biológica, algunos se están preguntando si la respuesta está en dejar de ser un organismo. Allí es en donde obviamente entra la tecnología. El avance es grande, pero lo mismo se aplica a las barreras que deberían ser superadas. Pensar en inmortalidad creará tantas opiniones como personas hay en el mundo, y probablemente haya algunos desacuerdos muy importantes en el futuro. Pero más allá de esas diferencias, hay una pregunta que no ha perdido fuerza: ¿Será posible?



Para Dmitry Itskov, magnate ruso, fundador de NewMedia Stars y poseedor de más de una década de experiencia en el mundo de los medios, la respuesta es sí. Su “Iniciativa 2045” es, de acuerdo a su definición oficial, una organización sin fines de lucro con el objetivo de reunir a los más importantes exponentes en el campo de la investigación de tecnologías para la extensión de la vida. La idea de Itskov no es lo único radical aquí, sino también los plazos de tiempo de los que se habla para que esta inmortalidad cibernética sea viable. En la segunda mitad de esta década, el cerebro humano sería capaz de controlar por completo un cuerpo robótico en forma remota, algo similar a lo que vimos en “The Surrogates”. A partir de 2020, las cosas se ponen más extremas aún: Un cerebro humano transplantado a un cuerpo robótico. 2030 sería el año del cerebro artificial completamente funcional, capaz de recibir una transferencia completa de la conciencia de un ser humano, mientras que en 2045, tanto la conciencia como el avatar alcanzarían un estado holográfico. Carne y hueso serían obsoletos.

La inmortalidad, a menos de tres décadas y media. O al menos eso es lo que dicen.
La inmortalidad, a menos de tres décadas y media. O al menos eso es lo que dicen.



Las implicaciones a considerar probablemente estén más allá de lo que podemos procesar hoy. La desconfianza es parte de nuestra naturaleza, por lo que no han faltado quienes simplemente consideran a esta Iniciativa 2045 como un truco publicitario barato, pero el joven Itskov no se ha quedado de brazos cruzados, y se lo ha visto junto a figuras muy reconocidas, desde Ray Kurzweil hasta el Dalai Lama. Itskov también se ha dirigido a un grupo clave: Los más ricos de la lista Forbes. Si planeas tentar a alguien con la inmortalidad, comenzar con un grupo de multimillonarios no parece una idea estúpida. Cargar tu conciencia en un cerebro electrónico. 33 años. ¿Tú qué piensas? Para tratar de mantener la balanza equilibrada, y reconocer que la famosa “singularidad” tal vez no sea tan agradable y optimista como parece, te dejamos este vídeo.


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