La muerte de los pingüinos de Brasil

Más de 745 pingüinos de Magallanes aparecieron muertos en las costas del sur de Brasil durante el último mes. Las aves (Spheniscus magellanicus) fallecieron por causas naturales no determinadas, según el Centro de Estudios Costeros de la Universidad de Río Grande do Sul, informó la CNN.

Los pingüinos de Magallanes suelen migrar desde Argentina hasta el sur de Brasil en esta época del año, aunque por lo general nunca se encuentran más de 500 aves muertas en las playas. Por el momento se desconoce la causa del alto número de muertes, ya que ninguna de las aves presentaba heridas o señales de petróleo en sus plumas.
Y a pesar de que estas muertes pueden ser el resultado de diferentes factores, la migración de los pingüinos se ve amenazada todos los años por las manchas de petróleo en las costas de Argentina, resultado de las frecuentes pérdidas de los barcos petroleros. Según un informe del año 2005 publicado en el Boletín de Contaminación Marina, aunque los derrames importantes aparecen en todos los periódicos, los derrames más pequeños y frecuentes pueden ser en realidad mucho más peligrosos para las aves.   Además, otro estudio estimó que aproximadamente 40.000 pingüinos murieron a causa de la contaminación entre los años 1982 y 1991.
Los barcos petroleros están diseñados para flotar correctamente en el agua únicamente cuando están completamente llenos, por lo que cuando se encuentran vacíos deben recargarse con agua salada para garantizar su flotabilidad. Según el Programa Medioambiental de las Naciones Unidas, una disposición del año 1978 estableció que estos barcos debían vaciar el agua salada mezclada con petróleo en tanques especiales ubicados en el puerto; y que deberían usar sistemas de filtración o disponer de tanques separados para cargar el agua salada con la intención de evitar liberar petróleo en el océano.
Sin embargo, estos procedimientos de seguridad a veces son ignorados con el objetivo de ahorrar tiempo y dinero. Y el resultado de esta imprudencia es la existencia de manchas de petróleo en el agua demasiado pequeñas como para atraer la atención de la prensa, pero lo suficientemente grandes como para matar a las aves.
Las filtraciones de petróleo pueden recubrir las plumas de los pingüinos y afectar la cobertura protectora que evita que el agua helada del océano entre en contacto con su piel. Sin esta protección, las aves se congelan. Además, el petróleo también afecta a los pingüinos en caso de ser ingerido y les provoca lesiones estomacales que dificultan su digestión.


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