Nuevos indicios de hielo de agua en el Polo Sur de la Luna

Es posible que los polos sean los mejores sitios para establecer bases lunares en el futuro. Debido a la pequeña inclinación del eje de rotación lunar, los polos contienen regiones expuestas al sol de manera casi permanente, y regiones que están sumidas en la oscuridad casi todo el tiempo. Ambas cosas ofrecen beneficios potenciales. El flujo continuado de luz solar sería muy útil para abastecerse de energía mediante paneles solares. La oscuridad permanente ayudaría a preservar las reservas de hielo de agua que al parecer existen en los polos. La energía solar y el agua son recursos esenciales para cualquier colonia lunar.

Los alrededores del cráter lunar Shackleton podrían ser un emplazamiento de máxima prioridad, si se confirma de manera inequívoca la presencia de hielo de agua allí.

Un sector de la comunidad científica cree desde hace mucho tiempo que el cráter, cuyo interior es un abismo sumido de modo permanente en la oscuridad, puede contener cantidades significativas de agua congelada. Sin embargo las observaciones realizadas durante décadas no han sido determinantes, por lo que no se ha confirmado que el hielo realmente exista en las profundidades del cráter, situado en el polo sur de la Luna.

Recientemente, científicos del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT, por sus siglas en inglés), en Cambridge,  la Universidad Brown, en Providence, Rhode Island, y el Centro Goddard de Vuelos Espaciales de la NASA en Greenbelt, Maryland, en Estados Unidos las tres entidades, han cartografiado el cráter Shackleton con la colaboración de expertos de otras instituciones. El resultado es un mapa con un nivel de detalle superior al logrado en cualquier otro mapa previo del cráter. Disponer de esta información cartográfica tan precisa les ha permitido a estos científicos detectar posibles evidencias de la presencia de hielo sobre el suelo del cráter. Los indicios corresponden a cantidades de hielo pequeñas aunque significativas.

Usando un altímetro laser a bordo de la nave LRO (Lunar Reconnaissance Orbiter), en órbita a la Luna, el equipo de Maria Zuber, geofísica del MIT, realizó una operación que básicamente consistió en iluminar el interior del cráter con luz láser, midiendo su albedo, o reflectancia natural. Los científicos descubrieron que el fondo del cráter es capaz de brillar más que el de otros cráteres cercanos, una característica que encaja con la presencia de hielo, el cual, según se cree, constituye un 22 por ciento del material albergado dentro de una capa de micras de espesor en el suelo del fondo del cráter.

El cráter, nombrado así en honor del explorador Ernest Shackleton, tiene unos 19 kilómetros de diámetro (12 millas) y más de 3 kilómetros (unas 2 millas) de profundidad. El cráter es por tanto tan hondo como buena parte del fondo marino de los océanos de la Tierra.


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