El secreto genético de los diez millones

Tomoji Tanabe murió en junio de 2009 con 113 años
Tomoji Tanabe murió en junio de 2009 con 113 años

Cada día, la ciencia y la tecnología avanzan a pasos agigantados para responder las preguntas que nos sugiere la naturaleza y superar los retos que nos propone. Una de las cuestiones que más intriga al mundo científico es por qué algunas personas llegan a vivir más de 100 años con una salud de hierro. Si la respuesta está escondida en sus genes, quizá la obtengamos muy pronto.

Para desvelar ese secreto genético el primer escalón es obtener una muestra fiable de genomas de centenarios, algo de lo que se va a encargar el premio Archon Genomics X Prize, una competición que premiará con 10 millones de dólares -más de 8 millones de euros- al primer equipo de científicos que consiga secuenciar con precisión y fiabilidad el genoma de 100 personas mayores de 100 años. La cuantiosa suma animará la carrera por desvelar las claves de la longevidad y permitirá encontrar una forma más barata de secuenciar el genoma.

Las reglas del juego son sencillas. La competición comienza el 5 de septiembre 2013. A partir de esa fecha, cada equipo contará con 30 días para descifrar el ADN de 100 centenarios y no se podrán gastar más de 1.000 dólares por genoma. «El nivel de complejidad que hemos marcado es audaz», opina Grant Campany, el director del premio.

Tras este maratón genético a contra reloj se encuentra la X Prize Foundation, una organización sin ánimo de lucro cuya misión es incentivar con grandes sumas económicas la innovación. En concreto, las materias que su fundador, el médico e ingeniero aeronáutico Peter Diamandis, considera esenciales para el beneficio y progreso de la humanidad como la exploración espacial o los automóviles de bajo consumo.

En esta ocasión, con su reto genómico la Fundación X Prize y sus socios pretenden romper dos barreras. Por un lado, la del coste de secuenciar el genoma de manera fiable y certera. Hasta ahora este tipo de estudio ha tenido un coste muy elevado, por lo que su uso clínico no está lo suficientemente extendido. «Ahora mismo gran parte de los esfuerzos por secuenciar el genoma están orientados a la investigación», comenta Campany. Así, al imponer como requisito que los científicos trabajen bajo la barrera de los 1.000 dólares, el premio pretende impulsar el desarrollo de una tecnología para el análisis del genoma más asequible y democrática que facilite su uso en estudios médicos.

Trabajo en equipo

 

En este sentido, el concurso supondrá el equivalente a la selección natural de la mejor tecnología. «Esta será la primera vez en la que diferentes tecnologías secuencien simultáneamente el mismo conjunto de genomas», explica Campany. Esto permitirá hacer patente las fortalezas y debilidades de cada sistema de análisis, mostrando qué equipo -detrás de los cuales siempre habrá una empresa- ha creado el mejor sistema para secuenciar el genoma: el sistema que está mejor preparado para su comercialización y adopción. «Los equipos están muy excitados de tener la oportunidad de participar y demostrar la utilidad de sus tecnologías de manera objetiva», señala Campany. Por ahora, aunque él habla de equipos en plural, solo uno se ha registrado para el concurso. El conjunto, llamado Ion Torrent, esta dirigido por el doctor Jonathan Rothberg. La máquina que utilizarán es el Secuenciador Ion Proton, una versión mejorada de un popular secuenciador de la misma compañía. «El listón está muy alto», observa Campany, quien espera que se registren entre tres y cinco equipos. Y es que no hay muchas compañías alrededor del mundo cualificadas para concursar bajo los exigentes parámetros del premio.

La segunda barrera que el premio aspira a romper es cuantitativa, un límite práctico que ha impedido hasta el momento extraer conclusiones fiables sobre si existen o no concomitancias entre los genomas de aquellas personas que disfrutan de una longevidad sana y saludable. El perfecto análisis del genoma de 100 centenarios se considera como una muestra suficientemente grande como para vislumbrar si es cierto que hay genes que influyen en que una persona alcance o supere un siglo de vida en perfecta salud. Si esos genes fueran identificados, los resultados abrirían una puerta al desarrollo de nuevos tratamientos.

Craig Venter, a la cabeza

 

El concurso se ha granjeado ya la atención y el interés de gran parte del mundo científico. Entre los fervientes seguidores del concurso está Craig Venter, uno de los doctores que completó la primera secuencia de genoma humano en 2003 y cuyo equipo logró en 2010 crear una célula bacteriana con genoma artificial. «No puedo enfatizar de manera suficiente lo impresionado que estoy con el progreso tecnológico y la reducción de costes. Si pueden analizar un genoma humano en dos horas en una pequeña máquina será impresionante», declaró recientemente Venter a BBC News.

Habrá que esperar hasta el 5 de octubre de 2013 para saber si alguno de los equipos participantes supera el reto y se embolsa los 10 millones. De lograrlo, los 100 genomas resultantes pasarán a parte de una base de datos digital a la que tendrá acceso cualquier investigador interesado. Será su labor la de realizar el análisis posterior y sacar algo en claro del gran material en bruto a su disposición.


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