La exótica conducta de una protoestrella

V1647 Orionis. (Foto: Goddard Space Flight Center)
V1647 Orionis. (Foto: Goddard Space Flight Center)

Sin embargo, ese brillo no procede todavía de su funcionamiento como estrella. V1647 Orionis actualmente se alimenta del gas canalizado desde el disco que la rodea, y probablemente continuará haciéndolo, aunque no tan rápidamente, durante millones de años. Al final será capaz de generar su propia energía mediante la fusión del hidrógeno en helio en su núcleo, como el Sol y otras estrellas.

La protoestrella no tiene más de un millón de años y probablemente sea mucho más joven.

Valiéndose de las observaciones de V1647 Orionis hechas por el Observatorio Chandra de rayos X de la NASA, el satélite Suzaku, mayormente japonés, y el telescopio espacial XMM-Newton de la Agencia Espacial Europea, el equipo de Kenji Hamaguchi de la NASA ha determinado que la protoestrella gira a una velocidad muy rápida: Completa una vuelta sobre sí misma en un solo día, a diferencia del Sol que tarda unos 27 días.

 

 En la actualidad, V1647 Orionis está girando tan rápido, conforme gana material, que es apenas capaz de mantenerse unida. Está rotando a una velocidad cercana a la de ruptura.

V1647 Orionis también tiene dos llamativas regiones con fuerte emisión de rayos X, en las cuales una gran cantidad de gas cae a la protoestrella desde el disco que la rodea. Estas dos zonas emisoras de rayos-X son miles de veces más calientes que el resto de la protoestrella.

Los puntos calientes están situados en lados opuestos de la estrella, siendo el del lado sur cinco veces más brillante que su compañero. Cada punto tiene aproximadamente el diámetro de nuestro Sol. La baja densidad de V1647 Orionis permite que la protoestrella esté hinchada hasta un tamaño de casi cinco veces el de nuestro Sol.

En la investigación han trabajado además Joel Kastner, David Principe y Michael Richmond del Instituto Tecnológico de Rochester en Nueva York, David Weintraub y William Teets de la Universidad Vanderbilt en Nashville, Tennessee, también de Estados Unidos, y Nicolas Grosso del Observatorio Astronómico de Estrasburgo en Francia.


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