Avances en la teoría sobre la formación de la Luna

¿De dónde vino la Luna? ¿Cómo llegó allí? La hipótesis predominante sostiene que nuestro satélite es el fruto de la colisión entre un planeta similar a Marte -llamado Theia- y el nuestro, lo suficientemente potente como para enviar a la órbita parte del material fundido de nuestro planeta. Más tarde, este material se unió para formar la Luna. Hasta ahora los científicos no tenían demasiado claro con que ángulo se había producido este choque o con que velocidad relativa impactó Theia contra la Tierra, pero un nuevo trabajo parece haber encontrado la respuesta a estas cuestiones.



Uno podría pensar que la Luna “siempre” estuvo allí, orbitando la Tierra. Sin embargo, nuestro satélite natural es -geológicamente hablando- mucho más joven que la Tierra, y los científicos han determinado que no se formó junto con nuestro planeta, sino que su origen es mucho más dramático. En efecto, la teoría predominante dice que hace unos 4.530 millones de años, un cuerpo celeste llamado Theia, con un tamaño similar al de tamaño de Marte, impactó contra la Tierra con la fuerza suficiente como para el material fundido que más tarde se “condensaría” formado la Luna saliese disparado de nuestro planeta, alcanzando la órbita. Una vez que los restos fundidos se aglutinaron formando la Luna, a lo largo de varios cientos de millones de años su corteza se solidificó. Los datos disponibles sobre nuestro satélite evidencian la existencia de un antiguo océano de magma, caracterizados por la de un mineral ligero conocido como plagioclasa, que se una vez cristalizado puede flotar sobre el magma.

 La cuestión que se plantea es de que manera se produjo esa tremenda colisión que fue capaz de generar la Luna. Durante bastante tiempo se discutió si el impacto tuvo lugar en forma oblicua, con Theia “rozando” la Tierra, o si se trató de una colisión frontal. La velocidad relativa entre ambos planetas también formó parte de esta discusión, ya que es clave para determinar la cantidad de material que resultó eyectado y a que distancia de nuestro planeta fue a parar. Una serie de simulaciones informáticas que aparecen publicadas en Science parecen confirmar que se trató de un impacto frontal, un golpe directo sobre nuestro planeta con una velocidad mayor a la que se creía hasta el momento. Esta simulación también ayudará a determinar el origen de Theia, ya que los modelos anteriores -que sostenían una baja velocidad de impacto- necesitaban que este planeta kamikaze se hubiese originado en una órbita muy cercana a la Tierra, mientras que el nuevo modelo permite que su órbita original se haya situado en una región bastante más apartada del Sol.


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