El nuevo gemelo (feo) de la Tierra

Es el planeta más cercano a nuestro Sistema Solar y tiene la misma masa que nuestro mundo, pero hacerle una visita no sería... muy agradable

La publicación esta semana en la revista «Nature» del descubrimiento de un nuevo planeta, el más cercano a la Tierra fuera del Sistema Solar, por parte de un equipo europeo ha suscitado un gran interés. Este mundo, que orbita alrededor de la estrella Alpha Centauri B, tiene una masa casi idéntica a la de la Tierra, un requisito fundamental para ser considerado un gemelo del nuestro, pero en poco más se parece. En realidad, reúne una serie de características que complicarían mucho una agradable estancia sobre el terreno.

Su proximidad, está situado a solo 4,3 millones de años luz, astronómicamente una nadería, convierte al nuevo exoplaneta en un interesante objeto de estudio. La luz que refleja podría permitirnos descubrir y analizar una posible atmósfera e incluso conocer de qué se compone su superficie, características que nunca antes se habían podido observar en mundos tan pequeños y cercanos. Pero si alguna vez consiguiéramos enviar astronautas hasta allí -algo ahora imposible, dado que un solo año luz equivale a 9,6 billones de km.-, se encontrarían con un lugar muy diferente a nuestra hermosa bola azul.
Un lugar achicharrante

Este gemelo feo de la Tierra tiene una masa prácticamente idéntica a la de nuestro planeta, hasta ahí vamos bien, y además gira alrededor de una estrella, Alpha Centauri B, una de las tres del mismo sistema, que es un poco más pequeña y menos brillante que nuestro Sol. Eso tampoco está nada mal. Pero, y aquí viene el problema, se encuentra demasiado cerca de su estrella para ser habitable. Está mucho más cerca de lo que Mercurio lo está del Sol y eso lo convierte en un lugar achicharrante. Si un año dura en la Tierra 360 días, en este nuevo mundo sucede en poco más de tres horas. Una locura.

La buena noticia es que es posible que el mismo sistema estelar albergue otros planetas todavía no detectados y, quizás, con las técnicas de observación desarrolladas por los científicos, podamos encontrarlos. Y de nuevo quizás, quien sabe, estos mundos se encuentren en lo que se llama la zona de habitabilidad de su estrella, ni tan lejos ni tan cerca como para contener agua en estado líquido, indispensable para la vida tal y como la conocemos.


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