Bebés de diseño, bebés sanos

La ciencia avanza a pasos agigantados, y la pregunta se impone con urgencia: ¿hasta qué punto es ético intervenir la genética para garantizar la salud de las personas que vienen al mundo? ¿Qué consecuencias puede tener la alteración de la naturaleza en las generaciones futuras? Mientras este debate se lleva a cabo en la Administración de Medicamentos y Alimentos de Estados Unidos, un equipo de científicos ha anunciado el desarrollo de una nueva técnica de fecundación asistida, que eliminaría las posibles enfermedades genéticas mediante la combinación del ADN de tres personas.


Con esta técnica, se transplantarían mitocondrias sanas en los óvulos no fecundados de una mujer, en caso de que esta futura madre tuviera una predisposición genética a determinadas enfermedades que podría traspasar al bebé; el óvulo sería implantado ya habiendo sido fertilizado, y el embarazo transcurriría de manera normal… aunque con la información genética modificada.

 

Es decir que este método (conocido como “fecundación in vitro de tres padres”, ya ha sido probada en hembras de mono, y podría dar lugar a la aparición de bebés transgénicos, bebés de diseño.

 

El debate está abierto: si bien es cierto que, en principio, podría reducir sensiblemente la predisposición a enfermedades hereditarias como la ceguera y la epilepsia, abre preguntas éticas difíciles de responder, y podría tener implicaciones políticas y sociales, según los detractores, imposibles de controlar. Y, por otra parte, no puede saberse aún a ciencia cierta si esta técnica producirá efectos negativos una vez pasadas algunas generaciones.


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