¿Acabó la materia oscura con los dinosaurios?

Investigadores de Harvard creen que las extinciones masivas que han ocurrido en la Tierra pueden estar causadas por el paso un delgado disco de materia oscura


Después de una polémica que ha dudado décadas, los científicos parecen haber llegado al consenso de que fue un gran cometa o asteroide el responsable, al menos en una gran parte, de la gran extinción de los dinosaurios hace unos 66 millones de años, un evento catastrófico que marcó el límite entre el Cretácico y el Terciario. Pocos investigadores discuten ya que el «culpable» llegara del cielo, pero dos físicos de la Universidad de Harvard en Cambridge, Massachusetts (EE.UU.), han dado una vuelta de tuerca a esta teoría. Según explican en una investigación que avanzan en Arxiv, un archivo para borradores electrónicos de artículos científicos, un delgado disco de materia oscura que se encuentra entre las galaxias estaría detrás de los impactos de meteoritos responsables de algunas de las extinciones en masa de la Tierra, incluida la de los dinosaurios.

El modelo se basa en una forma hipotética de materia oscura descrita por los autores y su equipo el año pasado, como medio para resolver otro enigma cósmico independiente, y que podría ser probado en breve por las observaciones astronómicas. De momento, debe considerarse tan solo una propuesta teórica.

Según esta teoría, este disco de materia oscura se mueve en medio de la Vía Láctea. El Sistema Solar orbita el centro de galaxia y, mientras lo hace, se mueve hacia arriba y hacia abajo, en un ciclo de aproximadamente 70 millones de años. Esto significa que nuestro sistema podría atravesar este disco de materia oscura cada 35 millones de años, lo que provoca un empujón gravitacional que coincide con el ciclo de impacto de cometas sobre la Tierra.

Los investigadores compararon su modelo, utilizando un ciclo de 35 millones de años, con los cráteres más de 20 km de ancho creados en los últimos 250 millones de años. En comparación con los bombardeos de cometas al azar, su modelo tenía un cociente de probabilidad de ratio 3, lo que significa que la datación de los cráteres tiene una coincidencia tres veces superior a una tasa aleatoria.

Los autores creen que su trabajo es valioso. «Se trata de convertir esta idea un poco loca en ciencia. No estamos diciendo que creemos al 100% que va a ser verdad», señala Lisa Randall, coautora de la investigación. Según publica la revista Nature en su web, esta hipótesis no convence a algunos astrofísicos consultados, que creen que el ratio mencionado no es suficiente para realizar tal afirmación o que existe una arbitraria selección de los cráteres.

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