El origen de la conspiración de los chemtrails

Hace ya algunos meses, un video titulado “Busted: Pilot Forgets to Turn Off CHEMTRAILS Before Landing” fue subido a YouTube. Discovery News llamó al video viral, se volvió inusualmente popular a pesar de su brevedad y mala calidad. Las líneas de aire condensado que parecen salir del avión no parecen anunciar nada inusual.


Sin embargo, la persona que lo posteó nos quiere hacer notar algo mucho más siniestro. No es que no crea que la mezcla de aire caliente y aire frío creen vapor, sino que le parece sospechoso el hecho que que este rastro permanezca suspendido en el aire por tanto tiempo. Quizá algunos aviones liberen en la atmósfera algo más que aire caliente.


Según el sitio PS Mag, la conspiración del “rastro químico” (chemtrail conspiracy en inglés) surgió en algún momento cercano a 1996, el año en que por primera vez la fuerza aérea estadounidense fue acusada de rociar “sustancias extrañas” sobre su propia población.  

Desde entonces todo es confuso. Las tres mejores maneras de avivar las llamas de una teoría de la conspiración son: decir que hablas hipotéticamente, señalar que cierta práctica no es una política del gobierno y, finalmente, decir que has investigado sobre las preocupaciones de la gente y has encontrado que son infundadas.


Atando cabos, en 1996 fue publicado un reporte de estudiantes de la Air University llamado “Weather as a Force Multiplier: Owning the Weather in 2025”, el cual examina cuales son las capacidades y tecnologías necesarias para que los Estados Unidos mantengan el control del espacio aéreo en el futuro. Según la Fuerza Aérea de Estados Unidos estos documentos fueron descontextualizados, dando a luz a la conspiración de los chemtrails, básicamente vía el proceso de desinformación que ocurre comúnmente en Internet. 


A pesar de que el estudio es explícito respecto al hecho de no reflejar una política oficial de gobierno y solo estar revisando escenarios hipotéticos, muchos lo ven como evidencia de la intención del gobierno estadounidense de manipular el clima. La narrativa de esta conspiración, que abarca la creencia de que el gobierno de Estados Unidos ha implementado perversamente una serie de armas de manipulación climática contra la población (incluyendo las famosas antenas de HAARP en Alaska), ha llegado a sugerir incluso que las estelas químicas dejadas por los aviones del gobierno son una forma de control mental o que son desplegadas para mantener a la población en un estado deletéreo de salud y conciencia, evenenando los cielos con un misterioso propósito de destrucción (acaso también parte de la idea del Nuevo Orden Mundial).


Esta misma conspiración tiene sus orígenes en lo que se refiere a encontrar un sedimento en la mente colectiva, en el agente naranja fue rociado en la guerra contra la población de Vietnam, un herbicida tóxico que fue fabricado por la compañía agroquímica Monsanto. Conectando los puntos, se dice que los chemtrails rocían aluminio al medio ambiente y los productos genéticamente modificados de Monsanto están diseñados para crecer en entornos contaminados de aluminio. Esto al menos suena un poco más coherente –aunque sin que haya evidencia– en el sentido de que Monsanto ha sido en muchas ocasiones vinculado con prácticas perversas para exterminar los cultivos tradicionales y esparcir sus semillas y sus productos, como el infame roundup.


Para terminar de avivar la conspiración, la fuerza aérea decidió investigar las preocupaciones de la gente al respecto en 2002, y en 2005.


Desde entonces, esta teoría de la conspiración ha engendrado docenas de sitios y foros, como Aircrap.org y Chemtrails911.com. No obstante, la información que presentan es escasa y vaga y llena de seudociencia.


La enfermedad de Morgellons, la cual se cree que es causada por los rastros químicos dejados por los aviones, probablemente sea una enfermedad inventada. La mayoría de los doctores la consideran una forma de parasitosis ilusoria, un tipo de psicosis en la que los pacientes creen estar infestados de parásitos que se alimentan de su piel. ¿Quizás algo similar a la conspiranoia que a veces sacude a los usuarios de Internet?


Hasta ahora, la conspiración del rastro químico no deja de ser una teoría poco sustentada, pero mientras permanezca la duda y las prácticas del gobierno estadounidense continúen siendo tan oscuras la imaginación tendrá un lugar donde echar raíces y seguir alimentándose (recordemos que la CIA en ocasiones anteriores ha infectado de gonorrea y sifilis a poblaciones o distribuido LSD a toda una pueblo de manera encubierta, por lo que su capacidad de realizar este tipo de experimentos tiene algunos antecedentes). 


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