¿Ha descubierto el telescopio Kepler una megaestructura extraterrestre?

El Telescopio Espacial Kepler tiene la ardua tarea de detectar pequeños mundos orbitando estrellas distantes, pero estos exoplanetas, cuyo número ha aumentado considerablemente a lo largo de estos últimos años, no es lo único que puede detectar el telescopio. Kepler también tiene la capacidad para ver objetos que exceden los fenómenos naturales… Sí, estamos hablando de señales sobre actividad tecnológica de supercivilizaciones extraterrestres, megaestructuras artificiales orbitando otras estrellas. 


Una esfera de Dyson es una megaestructura hipotética propuesta en 1960 por el físico Freeman Dyson. Tal esfera de Dyson es básicamente una cubierta esférica de talla astronómica alrededor de una estrella, la cual permitiría a una civilización avanzada aprovechar al máximo la energía lumínica y térmica del astro. 



Una hipotética civilización Tipo 2 en la escala de Kardashov tendría la habilidad de construir colosales megaestructuras alrededor de su estrella anfitriona con el objetivo de extraer energía. Estas construcciones astronómicas serían tan grandes que bloquearían cierta fracción de la luz emitida por la estrella al pasar por delante de ella. Es decir, el mismo principio que permite a Kepler detectar exoplanetas a medida que estos transitan en frente de su estrella, también permite detectar otros cuerpos, ¡sobre todo si estos no tienen forma de planeta!


Ahora, a 1.500 años luz de la Tierra, en la constelación de Cygnus, se ha detectado un tránsito anómalo en una estrella llamada formalmente KIC 8462852 —e informalmente estrella WTF—. Los datos recolectados por Kepler durante 4 años indican que un objeto —u objetos— de grandes proporciones pasa cada cierto tiempo por delante del disco de la estrella reduciendo su brillo en hasta un 22 por ciento, pero, a diferencia de los tránsitos de exoplanetas, los intervalos son irregulares.


Descartado cualquier error instrumental ya, esto ha llevado a algunos científicos a pensar que podemos estar ante la presencia de una megaestructura artificial producto de una civilización extraterrestre Tipo 2. 

Jason Wright, un astrónomo de la Universidad de Pensilvania, está preparando un reporte sobre este extraño sistema estelar que se cree que puede ser un enjambre de megaestructuras. «Estaba fascinado por lo loco que se veía», dijo Wright a The Atlantic.


«Quedé fascinado por lo extraño que se veía. Los alienígenas son siempre la última hipótesis a considerar, pero esto se ve como algo que uno pensaría que fue construido por una civilización extraterrestre».



Cuando eliminas toda solución lógica…


El telescopio Kepler trabaja analizando la luz de lugares distantes del universo y ya se había fijado en esta estrella el 2009, pero recién ahora se le está dando más importancia. La astrónoma de Yale Tabetha Boyajian cuenta que no se había visto nada como esta estrella, que es realmente rara y que al principio se pensó que era un análisis equivocado de los datos, pero todo eso ya fue chequeado y su comportamiento sigue siendo el mismo.

Boyajian es parte de un grupo de Planet Hunters y recientemente publicó un reporte donde revela todas las causas naturales que explicarían los objetos alrededor de la estrella. Entre ellas, las que sobresalen son un disco de escombros que orbita la estrella o bien un grupo de cometas que recorren una trayectoria que los lleva a una órbita muy próxima a KIC 8462852.

Sin embargo, todas estas versiones naturales presentan una o más objeciones científicas que no permiten, por ahora, hablar de certezas. Ahí fue cuando se integró la teoría de que esto sea obra de alienígenas, lo cual, hablando desde un lugar meramente técnico, no presentaría ninguna objeción. 


«A medida que las civilizaciones avanzan tecnológicamente, crean nuevas y mejores formas de abastecerse de energía, el resultado final seria extraer energía de manera directa de las estrellas. Si la teoría de la megaestructura alrededor del sistema de estrellas es correcta, esto podría indicar que los objetos son paneles solares gigantes», concluyó Boyajian.


La semana pasada, la Agencia Espacial Europea también reportó el hallazgo de anomalías y extrañas formas presentes en el disco de la estrella AU Microscopii cuyo origen y naturaleza son un misterio, pero que algunos también han asociado a la acción de posibles megaestructuras extraterrestres.


¿Estamos ante la tan esperada evidencia de civilizaciones superiores a la nuestra allí afuera? Como diría el buen Sherlock Holmes, «cuando eliminas toda solución lógica a un problema, lo ilógico, aunque imposible, es invariablemente lo cierto» —mal que le pese a los dogmáticos cultores de la Navaja de Ockham—.


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