Así funciona el polémico Viagra femenino

Su nombre comercial es Addyi, aunque es más conocido como “el viagra femenino”, y desde su aprobación legal y consiguiente lanzamiento comercial ha provocado más de una polémica por sus efectos colaterales, entre los que se cuentan mareos, somnolencia, náuseas, fatiga, insomnio y sequedad de boca. Lo cierto es que mucho se habla acerca de la “píldora rosa” para el deseo femenino, pero poco se conoce.

 

Por lo pronto, su funcionamiento nada tiene en común con su antecesor masculino: mientras el Viagra opera sobre una deficiencia biológica, Addyi se ocupa de las hormonas y la química cerebral.

La Flibanserina está indicada para el momento de la “premenopausia”, cuando puede suceder que una mujer quiera tener un encuentro íntimo pero no sienta deseo sexual, problema conocido como trastorno de deseo sexual hipoactivo; la droga, que se debe administrar en dosis diarias antes de dormir, estimula zonas estratégicas del cerebro, aumentando la producción de dopamina y norepinefrina, y disminuyendo la serotonina, responsable de la caída de la libido.

 

Más allá de sus efectos secundarios (en las pruebas experimentales un 10% de las mujeres experimentó mareos, fatiga y náuseas) y que según sus propios fabricantes tiene un efecto “modesto”, para muchos se trata de “el mayor avance en la salud sexual de la mujer desde la píldora anticonceptiva”, tal como lo resumió Sally Greenberg, directora de la asociación de consumidores de los EE.UU.

 

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