El cruel experimento del perro de dos cabezas de Vladimir Demikhov

 

Vladimir Demikhov era un científico ruso que fue un pionero en la ciencia del trasplante de órganos, pero todos lo recuerdan por el extraño caso de su perro de dos cabezas.

 

Realizó muchos experimentos de trasplante de órganos, la mayoría de ellos en perros, realizando otros experimentos como separar sus cuerpos y transpartarlos en el cuerpo de otro perro.

 

 

Los principios del trasplante de órganos

 

Demikhov se hizo famoso entre los años treinta y cincuenta debido a sus trabajos en hospitales durante la Segunda Guerra Mundial, tiempo en el que se le ocurrió que tal vez era posible trasplantar corazones y pulmones humanos.

 

Hasta le fecha muchos consideran el trasplante de órganos como algo malo o extraño, así que imagina cómo fue para Vladimir Demikhov convencer que esto era posible. Tuvo la fortuna de vivir en los tiempos de Stalin, el cual proporcionó hospitales secretos para experimentar con el trasplante de órganos y la prolongación de la vida.

En 1960 publicó su primer trabajo científico en la trasplantología, siendo uno de los trabajos más importantes de la medicina en el campo del trasplante de órganos que conocemos hoy en día.

 

Video del perro de dos cabezas de Demikov

 

Sus experimentos lo condujeron a crear al famoso «perro de dos cabezas», el cual era un perro completo con la cabeza y las patas frontales de otro perro adheridos a su lomo.

 

El resultado fue algo que parece salido de una película de terror: un perro con dos cabezas con movilidad independiente. Impresionante, pero por algunos días y, como máximo, un par de meses.

 

 

A un perro pequeño se le hacía una incisión en la base del cuello exponiendo la arteria yugular, la aorta y una parte de la columna espinal para ser juntadas con las venas principales del perro más grande, compartiendo así varios vasos sanguíneos y el corazón.

 

El experimento se realizó muchas veces durante años para perfeccionar la técnica. Esto sirvió de inspiración para los experimentos con monos y una «carrera» más entre Estados Unidos y Rusia durante la Guerra Fría.

 

El legado de Demikhov

 

El doctor Robert White, famoso por el trasplante de cabezas en monos, se inspiró en los experimentos de Vladimir Demikhov para realizar el trasplante de cabeza en un mono hacia otro. Aunque estos monos estaban paralizados del cuello para abajo, podían escuchar, ver, oler, comer y seguir objetos con sus ojos. A pesar de ese margen de éxito, los monos murieron después de nueve días.

 

Además, los trabajos de Demikhov sirvieron para mejorar los procedimientos de trasplante de órganos que se usan hoy en día para salvar millones de vidas. Esto no se le reconoce del todo, ya que los procedimientos son considerados barbáricos y muy extraños; altamente condenados por crueldad animal.

 

Fuente: batanga


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