Los últimos «expedientes X» desclasificados por la CIA

Objetos voladores con forma ovoidal, mensajes redactados con tinta invisible, contactos con seres «extraños» o experimentos para leer la mente humana. La temática parece extraída de unos de esos programas nocturnos de televisión que mantiene en vela a los espectadores dando pábulo a un sinfín de historias rocambolescas y poco verosímiles, pero a más de uno le sorprenderá saber que durante cinco décadas la CIA invirtió tiempo, dinero y esfuerzo en explorar esta serie de fenómenos paranormales.

La Agencia Central de Inteligencia publicó el miércoles en su web 13 millones de documentos desclasificados, que hasta ahora sólo se podían consultar in situ en cuatro ordenadores de los Archivos Nacionales de Maryland. Lo que más sorprende no es la información relativa a la Guerra Fría o los detalles de la Operación Cóndor, sino sus «expedientes X».

 

La CIA puso a prueba en 1973 las capacidades «clarividentes» y «telepáticas» de Uri Geller, famoso por doblar cubiertos con la mente en televisión. El ilusionista israelí ocupó una habitación blindada, con dos puertas cerradas con llave, y se le pidió que replicara los dibujos que se esbozaban en una sala contigua. Se pintó un racimo de uvas y Geller afirmó que veía «círculos de color púrpura» y lo reprodujo. Aunque no acertó en otras ocasiones, los agentes anotaron en su informe: «Queda demostrada su habilidad paranormal de manera inequívoca y convincente».

Desde 1947 a 1990, se recibieron aproximadamente 1.500 informes oficiales de avistamientos. Para el 20% de ellos, no se logró encontrar ninguna explicación. En uno de los documentos, fechado en junio de 1966, se detalla la presencia de «un objeto sin identificar descubierto en la frontera entre la URSS e Irán, durante cinco minutos». Se incluyen fotos, pero se requiere mucha fe para distinguir algo.

 

La receta de la tinta invisible

 

Los documentos muestran las principales técnicas utilizadas por espías, generales y diplomáticos para enviar mensajes secretos. «Moja un pañuelo en una mezcla de nitrato, soda y almidón; deja secar la tela». Los productos químicos actúan al contacto del tejido con el agua. El líquido se convierte en tinta invisible que puede cargarse en un bolígrafo y utilizarse para escribir un mensaje.

 

En 1980, se redactó un informe sobre si los videntes podían predecir el futuro o usar la telequinesis para mover objetos. También se estudió el aprovechamiento de las capacidades paranormales para combatir al enemigo. Resulta inevitable pensar en George Clooney en «Los hombres que miraban fijamente a las cabras». Y es que todo este material desclasificado de la CIA bien nutriría un nuevo guión hollywoodiense.


Escribir comentario

Comentarios: 0